¿PERDONAR, PARA QUE?

 

PERDONAR. A todos alguna vez en la vida nos ha tocado pensar en esto. ¿Vale la pena perdonar? ¿Para quién es el PERDON? ¿Qué es perdonar? ¿Debo yo perdonar? ¿Por qué debo hacerlo? ¿Para qué? Escucho mucho hablar de estos temas, sobre todo en estos momentos que vivimos como sociedad.

Para nuestra cultura judeo cristina el “perdón” tiene un significado especial; significa disculpar a alguien que nos ha ofendido o no tener en cuenta su falta. En la Biblia, la palabra griega que se traduce “perdonar” significa literalmente “dejar pasar”, como cuando una persona deja de exigir que se le pague una deuda. Jesús usó esta comparación al enseñar a sus discípulos a orar: “Perdónanos nuestros pecados, porque nosotros mismos también perdonamos a todo el que nos debe” (Lucas 11:4). De igual manera, en la parábola del esclavo que no mostró misericordia, Jesús explicó que el perdón es como la cancelación de una deuda (Mateo 18:23-35).

Más allá de tu orientación religiosa, me gustaría reflexionar sobre otro sentido del perdón. Creo que el perdón es un gran acto de amor y de sabiduría. Y cuando uno perdona no es a “alguien” sino que el perdón es para uno, porque conlleva una liberación personal.

La otra persona puede ni enterarse que tu lo has perdonado. Porque no necesitas que este sea un acto público, ni expresarlo verbalmente. Puede ser un acto silencioso y reflexivo.

Si tu no perdonas, no sueltas, si no sueltas, sigues repitiendo o sintiendo una y otra vez ese enojo, dolor o emoción negativa. Por lo tanto, en este sentido el que mas sufres siempre seras tu.

Te conviertes en una persona muy memoriosa (¿para que te sirve?), te conviertes en una persona que vuelve a sentir “eso” una y otra vez (¿para que te sirve?)

Pienso que puede servirte para no repetir, para no volver a equivocarte otra vez con una persona o con alguna situación, pero no necesitas recordarlo todo el tiempo, una vez que aprendes la lección, déjalo ir. Suelta! Relajar significa soltar dolor o rencor. Si no lo haces el único que sufre eres tú, una y otra vez. Lo digo por experiencia….Si!

Cuando perdonas a otro, primero te perdonas a ti mismo, es un acto íntimo. A veces por nuestro EGO no queremos perdonar porque lo vemos como un acto de vulnerabilidad emocional hacia el otro, nada más lejos…ya que el acto en si mismo de perdonar es un acto de plasticidad y flexibilidad hacia nosotros mismos.

Quizá en algún momento de tensión, enojo o rencor lo mejor es preguntarte que buscas verdaderamente en tu vida… si la respuesta es crecer y evolucionar como seres humanos, “retener” o no saber perdonar no te servirá de mucho para este fin. Sino que te cargara más peso en tu mochila, te hará poner más duro y rígido y esta postura solo te enlentecerá  el camino.

A pensarlo!

Lic. Paula Fumarola. Psicología y Desarrollo Personal

-www.paulafumarola.com.ar-