“Estar en Pareja: un verdadero desafío”

En nuestra sociedad cuantas veces hemos escuchado la metáfora de la MEDIA NARANJA, encontrar a alguien que nos complete, que calce con nosotros. Buscamos a la pareja perfecta. Y si esa media naranja simplemente está en la otra punta del mundo..? Y si esa media naranja es solo una ilusión para seguir buscando…..al hombre perfecta o a la mujer perfecta…?

Hoy me gustaría abrir un espacio de reflexión sobre este tema. Sobre lo que significa “estar en pareja”. Este concepto de estar “incompletos” (media naranja), nos deja desvalidos. Buscamos a otro para sentirnos plenos, conformes, satisfechos.

La pareja en sí misma es un “tercero que nace” de dos seres individuales completos, íntegros y plenos.

Recién allí, cuando uno se sienta enamorado primero de sí mismo, estará preparado para dar lugar a la construcción de un vínculo con otro,  adentrándose en todas sus complejidades y reveses.

Por lo general, tendemos a idealizar a la pareja. El vivir con otro, estar con otro pasa a ser una salvación. Seré feliz…cuando………..: tenga pareja?! Y claramente allí nos ponemos, sin darnos cuenta, más y más exigentes, porque el estado (“en pareja”) pasa a ser vital para nuestras vidas.

Estar en pareja es una decisión, siempre les digo a mis pacientes que no estamos obligados a estar con alguien en la vida. Somos seres sociales es cierto, pero antes seres individuales. Quien no sabe estar a gusto consigo mismo dudosamente podrá estar bien con otro. Y estar con otro tiene que ser para potenciarnos y nutrirnos más, no para que nos salve de algo.

Para estar en pareja no alcanza solo con el Amor, es necesario aprender a negociar, a no querer ganar todas las discusiones, a ser empático, a respetar los espacios de cada uno, a aprender a soltar,  a compartir, a ser flexible, a tener prioridades, etc…

Dentro de una pareja puede haber muchísimas diferencias y aspectos negativos, pero el éxito de una pareja reside en la gran mayoría de los casos en cuan fija esta nuestra mirada en los aspectos negativos en lugar de los positivos. Las energías positivas y negativas deben compensarse. Depende la personalidad de cada integrante de la pareja, se suele instalar más lo negativo o lo positivo.

Si uno suele responder con negatividad a la negatividad del otro, se ascenderá a una escalada sin sentido de discusiones que no llevan a ningún lado. Y cuando la negatividad se instala es muy difícil revertirla -uno habla de lo mal que está, da por sentado que siempre estarán así… .y  nos ponemos muy pesimistas-.

A veces, cuando se entra en un espacio negativo uno de los integrantes de la pareja propone un intento de reparación (seria una propuesta positiva para salir del espacio negativo), pero cuando se está muy cansado/frustrado el otro no ve, no valora ese intento de reparación.

Las parejas q están más satisfechas en su relación no es que no discutan, sino que se vuelven expertos en detectar los intentos de reparación del otro y los aceptan, por tal impiden que cuando aparezca cierta negatividad esta se escape fuera de control o se instale.

Por tanto, es posible mejorar, pero se necesita mucha fuerza de voluntad para ser uno mismo el agente activo de los cambios. Buscar por ejemplo no maximizar los aspectos negativos del otro, aprender a aceptar al otro tal cual es (sin querer cambiarlo), esforzarse por mantener la sorpresa, el entusiasmo, las ganas en el vínculo, los pequeños gestos cotidianos, etc.

Esto no significa que no existan crisis, las puede haber pero en diferentes grados. Hay crisis que fortalecen e implican una enseñanza para la pareja. Y hay crisis que si no se trabaja en ellas para detenerlas a tiempo, luego puede ser tarde. A continuación les acerco algunas señales que a mi criterio pueden ser límites para tomar decisiones más serias.

  • el planteamiento violento: plantear de manera agresiva los conflictos
  • las criticas constantes: hay una diferencia entre una queja y una crítica. La queja es algo específico. Las críticas son algo más global y ponen al otro a la defensiva.
  • la actitud defensiva: sacarse la culpa de encima rápidamente agrava los conflictos. El antídoto de esto sería aceptar la parte de la responsabilidad que uno tiene en cada caso.
  • el desprecio: faltarse el respeto, insultarse, sarcasmo, burla, ironía, etc. Cuando hay desprecio, su antídoto es fomentar una cultura de aprecio mutuo. En las peleas de pareja no es tan importante el contenido sino la forma.
  • la conducta evasiva: cuando a uno de los integrantes de la pareja parece ya no importarle nada de lo que sucede. No registra lo que el otro dice. Fue necesario que se haya acumulado una gran cantidad de intensidad negativa o discusiones para que alguno de los dos se evada o se muestre indiferente
  • el lenguaje del cuerpo: presencia de indicadores fisiológicos que aumentan durante las discusiones o durante las crisis. Por ejemplo altos niveles de aceleración cardiaca, presencia de enfermedades, cansancio físico, dolores de espalda, etc
  • intentos de reparación fracasados: son esfuerzos que realiza alguno de los integrantes de la pareja para frenar una discusión. Todas las parejas tienen discusiones y a veces fuertes. Esto no es lo que hace la diferencia; la gran diferencia es si los intentos de reparación son aceptados. Puede ser cualquier cosa desde: -DALE, POR Q NO NOS AMIGAMOS”, un chiste, un acercamiento físico, una demostración de cariño, una atención, etc.

Hasta aquí los reveses de los vínculos de pareja. Me despido con ganas de que todos, a través de esta experiencia maravillosa que es “estar con otro” podamos crecer y seguir evolucionando como seres humanos.

Hasta la próxima. A seguir avanzando!

Lic. Paula Fumarola  (MPRN 909). -Psicología y Desarrollo Personal-