“AMOR: Resignar o Aceptar”

En el amor, resignarse es acostumbrarse a vivir sin calidad. En las parejas, luego de un tiempo, ambos o alguno de sus integrantes cree que aspirar a obtener mejor calidad en el vínculo es sinónimo de “desagradecimiento, insatisfacción o queja”.

Lentamente van conformándose con lo que tienen, sin animarse a pensar si podrían  estar mejor. Se convencen, que este estado para ellos está bien. No saben si está bastante bien, más o menos bien o realmente mal. Pero no quieren saberlo por ahora. Les da mucha temor salir a averiguarlo.

Hoy me gustaría entonces, poner foco en esta confusión tan frecuente que se da en el vínculo de parejas. Es esta sensación de seudo-aceptación de las cosas que no nos gustan o rechazamos del otro, es un convencimiento de que realmente “el otro es así”, pero en realidad estamos resignando cosas muy importantes para nosotros y acostumbrándonos al malestar constante en el amor.

Quizá por eso, cuando se vive en una pareja momentos de duda, dolor, insatisfacción, ambos o alguno de los integrantes de la pareja tiende a aislarse, a no comentar mucho lo que sucede, a no compartir con sus amigos/familiares, a no mostrarse. Porque saben, que a la vista de los demás, pueden  quedar en evidencia, expuestos con hechos que hasta pueden resultar disfuncionales para el resto, llegando a límites quizá de sobre-adaptación, maltratos verbales, indiferencia, etc. Para evitar cuestionamientos, mejor no exponerse.

En el peor de los casos, estos cuestionamientos que vienen de afuera pueden ser ignorados. Pero, lo que no se podrá nunca ignorar es lo que sucede en nuestro mundo interior, aparecen preguntas como: ¿QUE ESTOY HACIENDO? ¿POR QUE SIENTO TANTA TENSION? ¿ES ESTO NORMAL? ¿A QUIEN PODRIA PEDIR AYUDA? ¿COMO LLEGUE HASTA AQUÍ?  ETC

De los cuestionamientos internos no podemos escapar, ni negarlos, porque nos acompañan desde que despertamos, hasta que termina el día, incluso por las noches…. (si tenemos insomnio, que es muy normal en este escenario).

Claramente el mecanismo de defensa que nos protege para tener una vida más o menos aceptable es el mecanismo de NEGACION: acá no pasa nada -mejor no saber!, no querer ver-.

Estamos hablando de algo delicado: confundir la “resignación” con la verdadera  “aceptación”. Cuando nos resignamos, vivimos sin ahondar en lo que verdaderamente sentimos, vivimos con una pareja que aguantamos, olvidando el sentido verdadero por el cual estamos juntos …. y nos convertimos en personas infelices que preferimos quejarnos en silencio antes que activar un cambio positivo en nuestras vidas.

Sabemos que no existe nada que no nos haga sentir más vivos que nuestras emociones. Las emociones hacen que podamos sacar lo mejor o lo peor de nosotros mismos. Y en relación a lo peor, sabemos que casi ninguna de nuestras emociones elude el filtro de la conciencia. Aunque la tristeza, el miedo, la rabia, el dolor sean reprimidas, y creamos tener un cierto control (que ejecutamos de forma automática e inconsciente), siempre nos sentiremos alterados debido a que estas emociones no son sanamente expresadas –y por lo tanto liberadas-.

Por lo general, uno no se resigna de primera mano, se hacen intentos al principio por querer cambiar algo… por expresar nuestras necesidades, nuestra disconformidad, pero luego de algunos intentos fracasados nos acostumbramos, abandonamos la idea de mejorar y lo que hacemos entonces es: RESIGNARNOS.

“Creemos” así, que estamos aceptando. ACEPTAR realmente a la persona tal como es, es un verdadero acto de amor, en donde no debiera haber padecimiento. Aceptar no significa que me guste o admire todo del otro, sino sentir que puedo aceptar sus defectos y/o sombras, pero con la libertad para expresar mis sentimientos, emociones, opiniones y trabajar juntos para crecer en el vínculo de pareja.

Si hay dolor, tensión y/o malestar no estaríamos aceptando sinceramente y la sinceridad es la base para cualquier relación.

Si hay sufrimiento y sobre-adaptación, estas cerrando el tema y resignándote, para no volver a plantearte esta situación por el dolor que te genera y a la vez porque te enfrenta con la imposibilidad de hacer algo diferente, te enfrenta con la frustración de sentir que no encuentras salida (o sea uno está inmerso en un círculo vicioso negativo que se auto perpetúa).

Entonces, la resignación aparece como una protección superficial a corto plazo. Y digo a corto plazo, porque todos reconocemos lo que bulle en nuestro interior. A esa certeza hay que aferrarse cuando nos sentimos desolados. La naturaleza del ser humano es avanzar, no puedes retroceder en el camino ni tampoco quedarte estático mucho tiempo, aunque estés hundido en un mar de llantos, aunque te sientas mediocre, avergonzado, aunque estés muy cansado para hacer un cambio, siempre el camino te llevará hacia adelante.

Tal vez este artículo te ayude a reflexionar sobre tu vida en pareja. Te dejo algunas preguntas para pensar:

  • ¿Tienes una actitud activa o pasiva frente a tu pareja?
  • ¿Tomas la iniciativa ante las cosas que no te agradan o al no estar de acuerdo, te callas y mantienes al margen?
  • ¿El otro integrante de la pareja, suele convencerte sobre algún tema que desde el inicio no estás de acuerdo?
  • ¿Ante determinadas situaciones que no estás de acuerdo, decides “callar” para no generar desacuerdos o porque ya crees que no vale la pena?
  • ¿Has hecho en el pasado algún intento para mejorar, cambiar? ¿Qué tan bien quieres estar en tu vínculo de pareja?

 

Hasta la próxima. A seguir avanzando!

Lic. Paula Fumarola  (MPRN 909). -Psicología y Desarrollo Personal-