“ADOLESCENCIA. Como acompañar esta etapa”

“Quería tan solo intentar vivir aquello que tendía a brotar espontáneamente de mí. ¿Por qué había de serme tan difícil? Autor: Hermann Hesse, del libro “Demian”

Por lo general, los padres de un hijo adolescente, suelen referirse a él como un verdadero desconocido. Ya dejo de ser ese niño dócil, pequeño y dulce, para convertirse en una personita difícil de abordar. Es que su hijo ha entrado en la “pubertad” y dentro de poco entrara en la “adolescencia”.
Primero me gustaría aclarar que cada niño se transforma en adolescente de una manera única, especial y particular. Hay miles de versiones de adolescentes de acuerdo a la cultura, personalidad, contexto familiar, situación social, etc.

En una época no muy lejana la pubertad comenzaba a los doce o trece años. Hoy comienza a los nueve o diez años, dando lugar a la adolescencia propiamente dicha alrededor de los doce o trece años. Como así también ha cambiado su extensión. Antes concluía alrededor de los diecinueve o veinte años y actualmente en algunos casos se llega a extender hasta los veinticinco años (adolescencia tardía).

                                     Estados de animo cambiantes

 

 

 

 

 

 

 

Cuando los niños empiezan a ADOLESCER -padecer, dolerse-, suelen sorprendernos con sus cambios:

– en el estado de ánimo (están malhumorados, desganados, apáticos, irascibles, enojados, etc..)
– en sus reacciones (reacciones desmedidas, impredecibles y desconcertantes frente a los estímulos de siempre)
– en sus conductas (modifican sus hábitos de horarios, aseo, comer y dormir, etc..)
– en sus cuestionamientos (protestan por todo, están más desafiantes y provocativos)
– en su cuerpo físico (cambios hormonales)
– en su imagen (se visten diferente, prueban nuevos peinados, piercing, etc..)

Un chico adolescente tiende a desestructurar y desorganizar la rutina familiar. ¡A no alarmarse! no es el fin del mundo. Algunos papas se ponen muy ansiosos ante este nuevo escenario aportando más ansiedad al tema, y lo ideal es tomar las cosas con calma; se trata de acompañar el proceso de un modo natural, no resistiendo los cambios sino acompañándolos a avanzar con naturalidad, paciencia, compresión y amor.

No olvidemos que la Adolescencia es un momento de transición en la vida de un individuo, es el pasaje de la niñez a la vida adulta.

Se trata de poder reflexionar en familia acerca de esta nueva etapa por la que toca transitar, pero no debemos perder de vista que los PADRES SIGUEN LLEVANDO LAS RIENDAS DE LA SITUACION. Una queja muy escuchada en los adultos, es que el adolescente “tiene la casa tomada”. Y aunque a veces sintamos que la situación es extraña y que por momentos se nos escapa de las manos, es importante recordar que los que siguen a cargo de la familia y la casa, siguen siendo los adultos y los chicos necesitan saber esto, ya que les ofrece tranquilidad y seguridad.

Los padres son los primeros maestros en la vida del ser humano, los padres deben seguir guiando, enseñando, poniendo límites y mostrando el camino, aunque se vean resistencias y se tengan que sortear algunas batallas en este ciclo.

Mi recomendación es que puedan tomar esta etapa como una crisis con posibilidades para crecer y mejor. Tomarla como un verdadero desafío y no mostrarse ante los hijos enojados, desbordados, desmotivados, vencidos y/o estresados.

Nuestros hijos nos siguen mirando y necesitando, aunque desde la conducta nos muestren que quieren transitar este pasaje solos. Reflexiones sobre el ejemplo que le estamos dando. Es cierto que es mucho más difícil que nos escuchen, que nos miren, que nos hablen, pero nunca debemos dejar de estar cerca, aunque sea en silencio. Los padres, somos un modelo muy singular para nuestros hijos, somos, tal vez, el origen de muchas de sus conductas y de modo de ser.

Hasta la próxima. A seguir avanzando!
Lic. Paula Fumarola
www.paulafumarola.com.ar